La Asamblea General de Socios de Guitrans, celebrada el 30 de mayo en la Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa de la UPV/EHU, reunió a empresas asociadas, representantes de Fenadismer, la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ente Vasco de la Energía y Grupo Igarle en una jornada marcada por la alarma ante la crisis del combustible y la urgencia de la transformación digital del sector.
La intervención de Fran Manzano, CEO de Igarle, centró el debate en torno a una idea que vertebró toda la jornada: la ventaja competitiva del transporte en 2026 no vendrá de incorporar más tecnología, sino de entender que las nuevas obligaciones legales, bien integradas, forman un sistema que trabaja a favor del transportista.
Manzano expuso ante los socios de Guitrans la cadena normativa que está convergiendo simultáneamente sobre las pymes y autónomos del transporte: el régimen sancionador de la morosidad, la factura electrónica B2B obligatoria y el documento de control digital, que será obligatorio a partir del 5 de octubre de 2026. Tres normativas que, vistas por separado, parecen una carga burocrática, pero que, integradas en un mismo sistema digitalizado, se refuerzan mutuamente y generan un efecto muy concreto: confianza, liquidez, cumplimiento y eficiencia para todas las partes de la cadena, transportistas, cargadores, asociaciones y administraciones.
Desde Grupo Igarle sostienen que el momento clave de todo el proceso es la entrega física de la mercancía, porque ahí se acredita legalmente la operación, se emite la factura electrónica y comienza a contar de forma objetiva el plazo de pago de 60 días. Sin digitalizar ese instante, el transportista pierde control sobre el resto del proceso.
Además, Aurelio Legasa de Grupo Igarle, destacó el valor de la inteligencia artificial como una ayuda práctica para el conductor, pensada para simplificar tareas documentales, administrativas y de gestión. La idea es que pymes y autónomos puedan adoptar esta transformación de forma fácil y con beneficios inmediatos.
Proyecto colaborativo de digitalización
El momento más relevante de la intervención fue el anuncio de una iniciativa concreta. Guitrans en colaboración con Grupo Igarle y con el respaldo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha puesto en marcha el proceso para co-diseñar una solución singular, compartida y consensuada entre todas las partes del sector, con vocación de convertirse en referencia para el resto del Estado y de anticiparse a las fases de implantación nacionales.
El piloto del proyecto ya se ha puesto en marcha con diversas empresas de transporte y durante el evento se animó a que nuevas organizaciones se uniesen a experimentar con la propuesta.
Crisis del gasóleo y jubilación anticipada
La digitalización no fue, sin embargo, el único tema que ocupó la jornada. El presidente de Guitrans, Javier Ortega, abrió el acto con una advertencia directa: el gasóleo ha subido casi un 40% por la crisis de Oriente Medio, con picos del 50% en algunas semanas de marzo y abril, lo que supone un sobrecoste de hasta 2.000 euros mensuales por vehículo en transporte internacional. La repercusión de ese incremento en la factura no es una opción, es una obligación legal y una condición de supervivencia para el sector. Ortega denunció además la mala praxis de algunos cargadores que pretenden descontar la bonificación gubernamental de 20 céntimos en el cálculo de la nueva tarifa, algo que la norma prohíbe expresamente.
En el plano social, Ortega reclamó la aprobación de la jubilación anticipada para conductores profesionales, señaló los retrasos crónicos en la Jefatura de Tráfico de Gipuzkoa como un problema económico real y sin resolver, y puso en valor la contratación de veinte conductores procedentes de Perú como ejemplo de un modelo de incorporación de talento con garantías para ambas partes.
Azahara Domínguez, Diputada de Movilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, subrayó el carácter estratégico del sector y anunció líneas de ayuda para transportistas excluidos del sistema de devolución del impuesto sobre hidrocarburos. Por su parte, Mónica Díaz, del Ente Vasco de la Energía, presentó los Certificados de Ahorro Energético como una herramienta concreta para que las empresas conviertan sus mejoras de eficiencia en flota en una fuente de ingresos adicionales, vinculando descarbonización y rentabilidad.
